sábado, 11 de abril de 2026
domingo, 29 de marzo de 2026
Internas 2026 bajo la sombra de Cartes y la crisis institucional
A 70 días de las Elecciones Internas Simultáneas, el escenario político paraguayo se presenta con variables inéditas que podrían redefinir el rumbo del partido de gobierno.
La sombra del líder ausente
El primero y más inquietante de esos factores nuevos es el estado de salud de Horacio Cartes, líder indiscutido del movimiento Honor Colorado, expresidente de la república y actual presidente de la ANR. Cartes arrastra desde hace unos meses una enfermedad cuya naturaleza real permanece envuelta en un opaco silencio. Nadie —ni su entorno más cercano ni la opinión pública— sabe con precisión qué tan grave es el diagnóstico ni cuál puede ser su evolución. Lo que sí se sabe, y eso no es un detalle menor, es que una porción sustancial del financiamiento partidario proviene de sus cuentas personales. Un Cartes debilitado no es solo un problema de salud privada; es una ecuación política y financiera que sacude los cimientos de todo un movimiento.
Un gobierno que pilota desde las alturas
El segundo factor es la naturaleza del liderazgo presidencial en ejercicio. Lo que algunos analistas denominan un "peñismo incipiente" muestra, hasta ahora, una conducción que parece más cómoda en las alturas conceptuales —desde un avión o un helicóptero— que con los pies sobre el terreno de la realidad social paraguaya. Gobernar con vocación de altitud tiene sus riesgos: cuanto más distante está la mirada del suelo, más detalles se pierden, y los detalles, en política municipal, suelen ser todo. Más aún pensando en las Generales Presidenciales del 2028.
El Congreso en llamas
El tercer y quizás más explosivo elemento es el estado del Congreso Nacional, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados. La "interna colorada" en el Poder Legislativo no transcurre en abstracto: se desarrolla en medio de un fuego cruzado de escándalos que acumulan casos de enriquecimiento ilícito, señalamientos de corrupción, vínculos con el narcotráfico y, más recientemente, las sombras que rodean a ciertos "negocios financieros de alto vuelo" que ponen en riesgo los fondos del Instituto de Previsión Social (IPS) y el ahorro de los jubilados paraguayos.
Cada nuevo escándalo que emerge altera el delicado equilibrio de fuerzas dentro del partido y obliga a los candidatos a tomar posición —o, más frecuentemente, a ensayar el arte del silencio calculado.
En síntesis, las internas del 7 de junio no son el capítulo aburrido que precede al verdadero drama electoral. Son, en sí mismas, una fotografía de época: la de un Paraguay donde el partido dominante enfrenta, simultáneamente, la incertidumbre sobre su principal mecenas, un gobierno que busca su propio estilo de liderazgo y una representación parlamentaria golpeada por la sospecha. El resultado de esa fotografía determinará, en buena medida, el color del mapa político que veremos en noviembre.
viernes, 12 de diciembre de 2025
Tapiados a sí mismos
sábado, 15 de febrero de 2025
¿Hay luz al final del túnel?
Luego de mucho tiempo, vuelvo a retomar la escritura sobre temas políticos o sociales, derivados de este mejunje de ideas, hechos, actos y frases que nos atropellan día a día, a través de la Prensa y las revelaciones de conversaciones, audios y chats entre políticos y mafiosos, y viceversa.
No me voy a extender, porque la pregunta que encabeza este comentario, tiene un principio y una fecha: 22 de junio del 2012.
Y para recordar la gravedad de lo ocurrido, extraigo partes del artículo de la politóloga e historiadora Milda Rivarola que pueden leerlo de manera extensa en el link Artículo MILDA RIVAROLA.
Estos extractos son, creo yo, la clave para comprender porqué hay gente que sigue pensando que "la democracia fracasó".
En el artículo original no hay negritas, pero yo, en uso abusivo de mi libertad y para dar énfasis, he decidido marcar en negritas, algunas palabras o frases claves.
Espero lean el artículo completo y entendamos que "la luz al final del túnel, la debemos buscar nosotros como ciudadanos".
"El golpe parlamentario rompía el último de sus bastiones, según el cual el gobernante paraguayo era electo por la ciudadanía. El principio esencial de toda República, el más clásico, según el cual la soberanía residía en el pueblo y no más en monarcas ni jefes de tribus."
"Cuando, alentada por el primer éxito, la ciudadanía reclamó el desbloqueo de las listas partidarias, sus «mandatarios» pasaron a la defensiva, reaccionando como minoría compacta (N. Lechner). Allí murió la ilusión de representatividad: los senadores trataron a sus mandantes de turba vendida y alcoholizada, de zurdos e ignorantes. En justa reciprocidad, fueron marcados de inmediato como senarratas y dipuchorros, como consta en millares de posteos de redes sociales. Los integrantes del Congreso optaron por auto-representarse a sí mismos y defender apenas sus intereses partidarios, apropiándose de la soberanía popular."
"Por eso la gente común, el Común, reaccionó con incertidumbre, miedo o silencio ante lo que parecía un cambio de gobierno, pero era en realidad un quiebre social y político mucho más grave. Gente común, la que no lee Hobbes ni Rousseau, no reconoce a Habermas, Montesquieu o Lechner, percibió con extrema lucidez que el Contrato Social bajo el cual convivieron -mal o bien- durante dos décadas, acababa de rescindirse."
| Milda Rivarola |
"Cuando el Contrato Social republicano fenece, se retorna a la barbarie. Un brillante artículo de Luis A. Boh expresa ese retorno, el del salvajismo, el de los simios. O al hobbesiano homen hominis lupus est (Leviatán, 1651), cuando los lobos salen a los campos y entran a las ciudades, porque el Contrato anterior ya no es válido y las elites acaban de poner el vigencia el más antiguo. Contrato expresado ya en la violencia verbal de las redes, en la prepotencia de los «soberanos», en las editoriales de la prensa comerciales, y en prácticas policiales que recuperan, con naturalidad, sus añoradas arbitrariedades represivas."
""Herido de muerte los principios republicanos, roto el de por sí endeble tejido social (dos de cada cinco paraguayos sigue sin siquiera comer lo necesario), el Contrato neo-stronista apela una vez más al peligro exterior (el de la Triple Alianza más uno) y al feroz aglutinante ideológico del nacionalismo, para reconstruir la fachada de la «unidad nacional». Y exacerba el miedo colectivo, aludiendo al peligro de guerra civil, amenazando a los «zurdos» o «bolivarianos asesinos» en las calles y en las redes sociales. Se fundamenta una vez más en los arcaicos lemas de la Doctrina de Seguridad Nacional, que ven en los «enemigos internos», en los «legionarios», en los «malos paraguayos» el mayor peligro contra la nacionalidad."
| El Contrato Social de J.J. ROSSEAU |
Si quieren leer EL CONTRATO SOCIAL, pueden hacerlo siguiendo este link: Contrato Social

